Poema... ELLA
Veo
cómo se apaga la estela de su juventud,
esa
juventud que me albergó un día,
un
día que soñó ser feliz.
Sus
ojos, ya cansados,
se
adornan de sonrisas leves
que
reflejan su extenso andar,
ese
andar que ha dejado para mí,
para
siempre recordar.
Su
cuerpo se encorva y se vuelve frágil
(se
adelgaza el velo que lo cubre…),
y
aparece ella, la que siempre ocultó:
mi
madre buena.
No
me canso de mirarla en su eterno reposar:
cansada…
cansada está.
Y
sé que he de llorar…
cuando
la estrella de su mirada se apague,
cuando
su voz no la escuche más,
cuando
no diga mi nombre una tarde,
cuando
su mano quede quieta sin rezar…
Cuando
la seda blanca que adorna
sus
buenos años (que yo vi pasar)
desaparezca
para siempre en plena sombra
…sabré que sin ella
me he quedado ya.

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